Decidiendo mi futuro
Soy una persona con las ideas claras. Siempre lo he sido, y el que me conozca o haya leído algo de mi blog lo sabrá. Muchas ideas me acompañan desde hace muchos años, como la intención (y ahora realidad) de estudiar Ingeniería Técnica Informática de Sistemas + Ingeniería Informática en la Universidad de Granada. Es algo que nunca he dudado, al menos hasta ahora.
Resulta que he descubierto un área de la carrera que me parece muy interesante, y creo que es a la que me gustaría dedicarme en un futuro (ésta no es una idea clara, quizás sólo un capricho). Son las bases de datos.
En momentos tensos como este, en que el Plan Bolonia está apunto de aplastarnos y romper la estructura actual de la educación universitaria, me planteo si de verdad me merece la pena seguir con la Ingeniería una vez acabe la Ingeniería Técnica. De hecho, ni siquiera se si podré hacerlo. Cuando termine (2010-1011), se supone que equipararán mi título al de un Graduado en Informática, por lo que creo que la única vía de aumentar mi formación será a base de los famosos masters. Además, al Ingeniero también lo considerarán Graduado en Informática (creo que en algunas Universidades, con suerte, se les equiparará a Master). Esto me resulta algo confuso.
Por otro lado, y dejando de lado el Plan Bolonia, mucha gente comenta (y es razonable) que se valora más a un Ingeniero Técnico con formación específica en el ámbito que requiere el trabajo, que a un Ingeniero recien licenciado. Es decir, suponiendo que yo tenga decidido que quiero dedicarme a las bases de datos, ¿no sería mas conveniente terminar la Ingeniería Técnica y hacer un/unos Master en ese áera (ya he estado echando un ojo, y he visto algunos interesantes) en vez de invertir ese tiempo en conseguir la Ingeniería (olvidando Bolonia, recordad)?
Ideas claras… Hasta los cimientos mas sólidos pueden temblar.
Aproximándonos a pi
Existen muchos métodos que nos permiten aproximarnos al mágico número $latex pi $. Con un poco de astucia podemos, pensando un poco, imaginar un método para su aproximación. Lo difícil es que seamos capaces de inventar algo eficiente.
Hace algún tiempo comentaba este tema con un amigo. Hablábamos de la Aguja de Buffón, un método que yo acababa de conocer y que me dejó pasmado, pues es tremendamente ocurrente y no demasiado complejo.
Éste método nos dice que, si tenemos una aguja de longitud $latex ell $ y la dejamos caer de forma aleatoria sobre un plano dividido en lineas paralelas entre sí una distancia $latex D le ell $, la probabilidad de que la aguja corte a alguna linea es de $latex frac{2 ell}{D pi}$. De ahí, y suponiendo $latex N $ agujas totales y $latex C $ agujas que cortan una linea, tenemos que $latex pi = frac{2ND}{C ell} $. Cuantas más agujas tiremos, mejor aproximación obtendremos de $latex pi $. La demostración en el enlace de antes.
Éste método es bastante lento, pues ganamos unos pocos decimales por cada cientos de iteraciones. Pero lo curioso del asunto no es la eficiencia, sino la ocurrencia del método. Si de verdad queremos una buena aproximación deberíamos interesarnos por las Series de Ramanujan (nada recomendable sin un buen nivel de matemáticas), que convergen a $latex pi $ con velocidades de vértigo. Especialmente la descubierta por los hermanos Chudnovsky en 1987, que ofrece ni más ni menos que 15 cifras decimales de $latex pi$ por término:
$latex frac{1}{pi} = 12 sum^infty_{k=0} frac{(-1)^k (6k)! (13591409 + 545140134k)}{(3k)!(k!)^3 640320^{3k + 3/2}} $
Existen otros métodos para las aproximaciones de $latex pi $. Si queréis mas información, echad un vistazo al Algoritmo de Borwein, de orden de convergencia 4 (en cada iteración se cuadruplica el número de decimales) y a sus derivaciones, el Algoritmo de Gauss-Legendre/Brent-Salamin con convergencia de segundo orden, la Fórmula de Bailey-Borwein-Plouffe que permite calcular el n-ésimo dígito de $latex pi $ sin necesidad de calcular los anteriores (¡realmente interesante!), la Fórmula de Leibniz , el Algoritmo de Liu Hui que es bastante gráfico (aunque no tanto como el que enseñaré luego), las fórmulas de tipo Machin, que es el método que se usó para batir el record de cómputo de decimales de $latex pi $, la solución de Euler al Problema de Basilea o el Producto de Wallis del que hablaré otro día.
El método de la Diana
Lo que yo venía a contar era esto. Como comentaba antes, un día estaba hablando con un colega de la Aguja de Buffón. Yo quedé sorprendido por lo fácilmente aplicable en la vida real que era el método, pero me enseñó otro aún mas sencillo.
Imaginemos un círculo inscrito en un cuadrado de lado $latex 2u $. Éste círculo tendrá, lógicamente, radio 1. El área del cuadrado será $latex A_{cuad} = l^2=4u^2$ y la del círculo inscrito será $latex A_{circ} = pi r^2 = pi u^2 $. De aquí en adelante obviaré las unidades.
Ahora bien, ¿cual es la probabilidad de que dado un punto dentro de la figura, éste esté dentro del círculo? O dicho de otra forma: si nuestra figura fuera una diana y estuviéramos jugando a los dardos, ¿cual sería la probabilidad de que un dardo diera en la diana (círculo) y no en el marco?
La probabilidad vendrá dada por la relación que hay entre el área del círculo y la del cuadrado, es decir, $latex frac{A_{circ}}{A_{cuad}} = frac{pi}{4} $. También podremos calcular la probabilidad a base de pruebas, es decir, tirando dardos al azar (podemos llamar a Steve Wonder y José Feliciano) y viendo la relación que hay entre las veces que acertamos y las totales: $latex frac{dardos_{diana}}{dardos_{total}} $
Podemos por tanto igualar ambas relaciones (la teórica y la experimental): $latex frac{pi}{4} = frac{ dardos_{diana}}{dardos_{total}} $ y despejando $latex pi $ tenemos que $latex pi = 4 frac{dardos_{diana}}{dardos_{total}} $
¿Qué nos dice esto exactamente? Pues, siendo claros, que cuantos más dardos tiremos, más nos acercaremos a $latex pi $. Siendo técnicos, deberíamos decir que la función $latex f(dardos)= 4 frac{dardos_{diana}}{dardos_{total}} $ converge a $latex pi $ cuando $latex dardos $ tiende a infinito.
Para demostrarlo, podríamos pasarnos días y días tirando dardos con los ojos vendados sobre nuestra diana e ir apuntando los resultados. Pero hombre… para algo están los ordenadores. El siguiente script lo he hecho en python+pythong y calcula decimales de $latex pi $ por éste método para un número de dardos concreto.
def pi_diana(disparos):
create_rectangle(0, 0, 1000, 1000, "blue")
create_circle(500, 500, 500, "red")
dentro=0
for i in range(disparos):
x=random()*1000
y=random()*1000
if sqrt(pow(500-x, 2)+pow(500-y, 2))<500:
create_point(x, y, "green")
dentro+=1
else:
create_point(x, y, "red")
return float(4*dentro/float(disparos))
Como veis, es bastante sencillo. Ahora los resultados para distintos disparos:
Tal y como era de esperar, el resultado nos recuerda un poco a $latex pi $. Pero tampoco mucho. Hemos estado dos tardes jugando a los dardos, y obtenemos dos únicas cifras significativas, vaya chasco, ¿una cifra por día?
No nos queda otra que seguir tirando dardos.
Durante los próximos dos meses, seguimos sacrificando la siesta por los dardos, hasta que llegamos a la cifra de los 10.000 dardos lanzados.
Uf, ya hemos hecho un montón de agujeros, ¿eh?. Hemos conseguido otra cifra significativa más. Ya la mayoría de la gente se conformaría con decir que $latex pi = 3.14 $ y se quedarían tan anchos. Pero nosotros no, nosotros somos queremos más.
No nos rendimos, y después de dos años y medio jugando a los dardos sin parar para comer, los dardos ya no clavan porque no queda diana. Lo que antes era diana, ahora es un gran agujero y nuestros dardos chocan con la pared. Paramos pues, y nos conformamos con lo que tenemos.
Lo peor de todo es que han sido dos años perdidos, pues no hemos conseguido ni una cifra significativa más. Creo que después de esto podemos reconocer que el método no es demasiado efectivo… ¡pero nosotros hemos estado dos años sin ir a trabajar!
En fin, como veis, el ocurrente método es ineficiente como él sólo, pero no importa. La gracia del asunto es ver cómo $latex pi$, y las matemáticas en general, están más presentes en la vida real de lo que pensamos, y que esos números que en un principio nos parecen inventados como $latex pi $, $latex e$ o $latex i $ nos rodean en todo momento.
Vivo
Cómo pasa el tiempo. Y cuantas cosas pasan. La gente viene y va, a veces de repente y aveces de forma más o menos esperada, a veces dejando rastro y a veces sin nada. La vida es así, fugaz y a la vez previsible, y ninguna situación es mejor que la otra.
Hace apenas un año llegué a Granada sin mucha idea de cómo serían las cosas aquí. Suponía que sería la mejor experiencia de mi vida, que conocería a mucha gente, que me divertiría, que aprendería a vivir y que también pasaría malos ratos. Así ha sido. Gente que conocía más o menos “de vista” han pasado a ser parte fundamental de mi vida aquí, y sin embargo la gente más importante la tengo a muchos kilómetros. Intento tenerlos cerca tanto como puedo.
Almudena, cada día desayuno con una taza que pone tu nombre en colores.
Rocío, con tu cucharilla muevo el café.
Papá, tengo una única foto en la cartera, y es la tuya.
Mamá, a ti no puedo evitar llamarte cada día, aunque sólo sea para decirte qué he comido o cómo está el tiempo.
También tengo aquí conmigo a otras muchas personas, todas esas que nos reunimos cuando podemos para pasar días inolvidables. Tito Carlos y tita Anita; Aurelio y Encarnita; Rocío, Sergi y Candela; Marimar y Rafa; Sofía; Rubén; Juanma; Ismael, Silvia, Sole, Alejandro y Sarah.
He pasado por momentos malos, de los que suelo evitar informar a la familia para no preocuparla y que sólo unas pocas personas llegan a saber. Pero también por muchos buenos. He conocido a gente que me ha marcado y otras de las que ya ni siquiera recuerdo su nombre. Todo es necesario, muchas veces, para apreciar lo que uno tiene.
Aveces intento romper las leyes de la física y verme en unos años, cuando haya acabado la carrera. Intento imaginar cómo será la gente que me importa, si seguiré viviendo con mi compañero amigo o no, si habré conocido a alguien más con quien poder desahogarme y con quien poder reírme de la vida. “Aún queda mucho”, suelo pensar, a sabiendas que las cosas pasan demasiado deprisa, y que en menos de lo que pienso clichearé “parece que fue ayer”.
El chiste mas friki de la Historia
- ¿Por qué los programadores americanos confunden el dia de Navidad con Halloween?
- Porque DEC 25 = OCT 31
¿Conocéis algún chiste más friki?
PD: Sino lo entiendes no te preocupes, es normal.
Vida extraterrestre
-Vida en otros planetas… ¿no te resulta increíble que haya vida en otros planetas?
-No. Lo increible es que haya vida en este planeta.
La Era del desenfado
Todos hemos visto como, desde hace unos años acá, uno de los principales objetivos de las empresas ha sido el hacerse cercana al consumidor, el de parecer un poco más informal. Ya no está de moda habla de usted, ni dar imagen de ejecutivo. Ahora lo importante es ser cool, tratar temas serios de forma amena, no ir siempre enchaquetado, llevar el pelo un poco rebelde, dejarse de tantos colores oscuros y pintarlo todo de amarillo, verde, naranja, rojo. Las fuentes (tipos de letra) sólidas, rígidas y de formas bien definidas son del pasado. Los eslóganes siempre en lenguaje coloquial.
Lo hemos visto en La Sexta con sus presentadores de informativos jóvenes, alegres y desenfadados o con la nueva forma de dar los partes meteorológicos de Javier Gómez y Miriam Santamaría:
Si no les ha tocado la lotería, ¡tóquense ustedes mismos!
También las nuevas compañías telefónicas pretender ser super guays. Yoigo te explica cómo liberar el móvil:
Te pones tus zapas favoritas, hay que ir mono/a en la vida, y te lanzas a buscar una tienda en tu barrio donde liberen móviles, lo suele poner justo en la puerta. Justo. Esas donde puedes comprarte un tupper, o una felpa para jugar al tenis. Liberar tu móvil es algo muy normal, no te asustes. Lo libera tu vecino, la suegra de tu vecino, …
mientras que Simyo saca a un jóven photoshopeado que dice:
Mi móvil como la hamburguesa: sin pepinillo y como me da la gana.
La modernización también ha llegado a la política. Ya basta de aburridos discursos (bueno no, eso aún no se ha acbado), ahora hay que ir directamente al ciudadano y llamarlo al móvil como hace nuestro amigo Rajoy (ver el video que no tiene desperdicio) en un intento de hacerse el moderno. Además, también se ha hecho una cuenta en facebook. Dentro de nada lo mismo lo vemos en pantalones piratas. Lo mejor es que luego suelta perlas como esta.
Zapatero tampoco se queda atrás. Hace unos meses aceptó una entrevista con uno de los presentadores mas avispados de la televisión, Andreu Buenafuente. Le recibió en la Moncloa de una forma bastante amena, nada de entrevistas rígidas e inflexibles. Fue una cosa incluso divertida. Le preguntó a Andreu si había venido en cercanías, debido al retraso.
También se creó un canal en Youtube en el que los usuarios se grababan haciendo sus preguntas y los políticos respondían.
Incluso los príncipes de Asturias intentan dar aspecto de familia normal dejando entrar a periodistas a su apartamento para ver cómo juegan con sus Sofía y Leonor.
¡Que país mas vanguardista!
Somos unos adelantados
Ayer Al-Qaeda utilizó a dos disminuidos psíquicos para cometer un atentado en Irak.
Putos copiones, eso ETA lo lleva haciendo décadas.
Verdad verdadera de Jose.
El viaje de una madre
Hacía tiempo que no veía algo que me encogiera tanto el corazón como el último premio Pulitzer de fotografía. Es un reportaje periodístico hecho por Renée C. Byer sobre Derek Madsen, un chico de 11 años enfermo de cáncer. El reportaje es una obra de arte: capta los momentos más y menos duros de la dura agonía que sufrió, junto con su hijo, su madre, Cindye, durante el tratamiento.
Es en estos momentos cuando uno se da cuenta de la poca capacidad del lenguaje para expresar un sentimiento de tanta… ¿pena? ¿impotencia?. Es algo que no se puede describir sino es con imágenes. Os recomiendo que echéis un vistazo al reportaje completo (21 fotos). Para entender mejor la historia, pinchad en Caption para ver los comentarios (en inglés). Aviso: es muy duro. Desgraciadamente, la historia no tiene un final feliz.
Derek llora mientras su madre intenta hablar con él. Ella y el Doctor William Hall discuten sobre si deberían aplicar una serie de tratamientos radiactivos. “Derek, quizás no lo consigas sino lo haces…” le dice Cindye. Derek le contesta: “No me importa! Llévame a casa… ¡es mi hora mamá! ¿Me escuchas? ¡Ha llegado mi hora!”
Aún recuerdo cuando estaba en el colegio y tenía que dar la asignatura de Religión, en la que teníamos un libro lleno de cosas súper interesantes (Jesús andando sobre el agua, Moisés abriendo mares, etc) y muchas cosas para colorear. Todo el mundo deseaba que llegara la hora de religión, porque era una asignatura medianamente divertida y no había que pensar mucho. Claro que, pasan los años y te vas dando cuenta de que durante cinco o seis cursos te han ido guiando por un camino (de los miles que hay) sin que tú lo hayas pedido. Han estado condicionándote en una etapa en la que todo lo captas como bueno y verdadero, sin capacidad para refutar nada.
Cuando tienes una cierta edad (ocho años más o menos) te apuntan, por costumbre, al catecismo. Vas un par de veces en semana a la Iglesia durante un año para que una catequista te enseñe el camino verdadero, el bueno y el real: el del catolicismo. Ahí ya no sólo coloreas y escuchas de vez en cuando al profesor, sino que te toca aprenderte oraciones y rezar, a coro, con los demás. Te piden como tarea aprender una nueva oración para el próximo día, por lo que tienes que ponerte en tu casa a aprendértela. Conseguí aprenderme únicamente el Padre Nuestro. Para las demás siempre llevaba alguna excusa (joder, es que algunas eran muy largas…).
Afortunadamente tuve la suerte de ser un poco avispado y alejarme de eso cuando llevaba ya algunos meses en el catecismo. Pedí a mi madre que me quitara a pesar de la insistencia de mis hermanas por que hiciera la comunión y me llovieran los regalos. No me importaban los regalos, me estaban comiendo la cabeza y me estaba dando cuenta.
Al llegar al instituto se me ofreció la posibilidad de elegir una asignatura alternativa. Manda huevos, el distinto era yo por no querer dar una asignatura de religión católica en un estado aconfesional. A fin de cuentas, podemos decir que la religión es una asignatura obligatoria en la educación española, ya que, aunque tienes la opción de evitarla, pierdes dos horas semanales sin hacer nada (nada, en mi caso). Yo, ateo, me encontraba en una clase alternativa junto con evangélicos, musulmanes, y gente de otras religiones. Y pensaba yo: Joder, el raro no sólo soy yo, sino todos los que no son católicos.
Ahora he leído que Ernest Maragall ha propuesto que la asignatura de religión no se integre en las 30 horas semanales de horario escolar. Así, el que quiera dar religión en la escuela, tendrá que ir un par de horitas mas. Aún pareciéndome una medida insuficiente, la veo bastante acertada.
Poquito a poco la vaca se comerá la montaña.
¿Los Reyes Magos?
Quién sabe si existieron o no los Reyes Magos, esos Reyes que, guiados por una estrella fueron a rendir tributo y regalar oro, incienso y mirra a uno de los niños más pobres de Belén. Sea como sea, es una historia conmovedora y bonita, como muchas de las parábolas escritas en los Evangelios.
Quizás sea algo que nunca podamos saber, pero desde luego si podemos analizar cómo se ha transformado la historia de esos buenos y solidarios Reyes de oriente. Y es que lo que un día fue una sorpresa, un hecho voluntario y solidario hacia una familia con pocos recursos se ha convertido en algo de lo mas material, superficial y estúpido. Como en otros tantos acontecimientos, los regalos han obtenido un papel muy distinto.
Los Reyes Magos se han convertido en padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y buenos vecinos. Así mismo, el niño pobre ha pasado a ser el individuo pudiente, el que no necesita comida, medicina ni abrigo, el que tiene sus necesidades cubiertas de sobra.
Los regalos especiales o con significado han pasado a ser una cursilería. Ahora los regalos deben ser colonias caras que salgan en televisión (valga la redundancia), bolsos de Prada, Playstations o lo más especial y emotivo: dinero.
La voluntad de hacer un regalo se ha transformado en un compromiso del que más te vale no librarse sino quieres quedar mal delante de los que, guiados por la tradición aunque sin ilusión ninguna, te han regalado algo. De hecho hasta la Real Academia Española reconoce que un regalo es:
Dádiva que se hace voluntariamente o por costumbre.
El que se haga una dádiva (cosa que se da gratuitamente) por costumbre ya me parece un hecho bastante feo. A mí, al menos, me parece contraproducente. Que un regalo se haga por tradición o costumbre implica que se hace por obligación o miedo a no quedar como un descastado y, por lo general, siempre se espera algo a cambio, pues crees que la otra persona piensa igual que tú.
Hace unos años (unos pocos…) supongo que el regalar cosas por fechas especiales estaba medio justificado por la falta de recursos de la gente en general. Si yo era carnicero y era el cumpleaños de mi vecina la costurera, no me vendría mal regalarle un buen chorizo y un salchichón (que a la mujer le sabría a gloria) ya que, de seguro, la vecina se comportaría (a sabiendas de que de eso dependería el regalo del próximo cumpleaños) y me haría un jersey de lana para mi cumpleaños. Era una especie de trueque. Sin embargo ahora todo el mundo puede comprarse los jerseys que le de la gana y los chorizos que quiera. Ya nuestro compromiso a la hora de hacer un regalo no es el dar a alguien algo que necesite, sino dar algo a la fuerza, lo necesite o no, le guste o no. Apuramos hasta el día antes de Reyes para buscar lo que sea, cualquier detalle que pueda evitar la vergüenza de no regalar nada.
Luego llega San Valentín, el día en que las parejas se quieren mas que cualquier otro día del año y se regalan cositas. Qué mas da si durante el año no le haces nada especial, lo importante es que el día de San Valentín le regales flores a tu chica. Así le demuestras que la quieres con locura. Este tema lo dejo para otro post cuando se acerque mas la fecha.









